Luis volvió a convertirse en guionista y presentador de estos galardones, en una gala en la que no faltaron la música, la diversión y, sobre todo, la emoción.

Con dos grandes desastres aún no superados (una pandemia mundial y uno de los mayores fuegos de la historia de nuestro país), la celebración de los XVI Premios Alcazaba KIA en Ávila prácticamente se ha convertido en una gesta, en un pulso para doblar el brazo de la catástrofe y apuntalar una vuelta a la «casi» normalidad que permita recuperar el terreno perdido en lo lúdico, en lo cultural, en lo social, en todas aquellas parcelas que se han visto especialmente afectadas en los últimos 18 meses de nuestras vidas. La lluvia previa de la tarde corroboraba que las cosas no han sido fáciles en ningún momento, y que quizá haya veces en las que Dios deja de apretar para empezar a ahogar, pero la suerte estaba echada y lo que tocaba ayer era celebrar.

LA GALA EN MOMENTOS

Abordando la gala de ayer, y como era de esperar y ya tradición, ésta nos dejó algunos momentos memorables, para el recuerdo y para el aplauso. Y todo ello conducido con la solvencia habitual de Luis Larrodera, quizá el mejor presentador de galas que hay en nuestro país. Porque lo que hace Larrodera, no lo hace nadie más. Nadie más es capaz de memorizar todo lo que cabe en su cabeza y nadie más es capaz de combinar con tanta naturalidad el humor y la emoción, bañando la gala de un dinamismo imposible de mantener en manos de otro conductor. Nada nuevo bajo el sol, y seguimos intentando entender a qué están esperando los grandes premios para reclutar su talento…

De las más de dos horas que duró la gala, nos quedamos con estos highlights

  • Los ya clásicos «casis» del discurso inicial de Luis Larrodera
  • El emotivo inicio de gala con el «Sound of silence» cantado a capela recordando los momentos más duros de la pandemia y el derroche de humanidad de muchos colectivos
  • Los necesarios llamamientos de atención para poner el foco el foco en el mal del Alzheimer por parte de Alain Hernández o en el cáncer de mama por parte del grupo Lérica
  • Hovik y su leal dedicatoria al abuelo abulense recién fallecido del amigo que le trajo a la gala
  • La vital lectura de superación por parte de Itziar Castro en su discurso de agradecimiento en tiempos de pandemia
  • El inevitable protagonismo de los incendios, en boca de muchos de los premiados
  • Las valiosas lecciones que encerraba el discurso del joven abulense Diego Palop 
  • El intenso discurso de Blas Cantó, coronado con una actuación formidable que levantó al público de sus asientos
  • Los reiterados reconocimientos que recibió el trabajo de Luis Larrodera a lo largo de toda la noche

En definitiva, una declaración de intenciones por parte de la organización de que la vida sigue, cueste lo que cueste. Y de que la cultura y los eventos deben servir como bastión para abanderar una apuesta por recuperar esa normalidad que todavía a día de hoy se resiste a volver plenamente, aunque sabemos que es una batalla que todos acabaremos ganando.

Alfonso Caro

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