El final de esa historia se conocerá, en primicia, en la Caseta 1 de la Feria del libro de Sant Jordi, hoy, 23 de abril, y aquí, en su web.

 

Aquí tenéis la historia. Espero que os guste.

Luis Larrodera

«Justo en el momento en el que la primera de las doce campanadas marcaba la llegada del mediodía, el Rey se levantó de su trono y se dirigió a la multitud allí congregada…»

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«Tal y como marca la tradición, los primogénitos de nuestros reinos vecinos, se batirán en honorable justa, respetando las leyes de la hidalguía. El vencedor obtendrá la gloria y la mano de mi hija mayor, vuestra princesa… ¡Qué comience el combate!»

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«El sonido de trompetas, acompañado del entusiasmo popular, fue la bienvenida a los dos contendientes. Los dos a caballo. Los dos envueltos en piel de metal, donde el sol reflejaba su saludo. Uno de ellos, serio y concentrado. El otro, sonriente y confiado.»

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«Como en un estribillo ensayado, sus voces sonaron acompasadas al grito de ‘Dios, mi Rey, mi dama’. Y fue ella, la que puesta en pie, alargó su brazo derecho y con la mirada fija en el pañuelo que sujetaba su mano, lo dejó caer abriendo lentamente sus dedos.»

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«Mientras el pañuelo aún se resistía a tocar suelo, el caballero de la sonrisa ya lo había besado, empujado por un certero golpe en su pecho. Cuando se levantó, el brillo afilado de un espada marcaba en su cuello su derrota. Sin embargo, seguía sonriendo.»

(5/6)

«Nadie entendía como, a pesar de la derrota, su sonrisa permanecía intacta. Incrédulo, el Rey le preguntó: ¿Acaso no sois consciente de lo que habéis perdido? ¡La mano de la princesa! ¿Cómo podéis sonreír…?!

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«Nadie puede perder algo si nunca le ha pertenecido, ni sentir dolor por no conseguir algo que no anhela. Vuestra hija es el mayor premio que cualquier hombre pudiera desear, pero en mi derrota está mi triunfo: la libertad para amar a quien yo quiera.»

(Fin)